El recuerdo vuelve a casa por Navidad

Publicado: 30 mayo, 2018 en Relatos, Thriller

Terminaba de aparcar el coche, cuando vio a una mujer agachándose para verle a través de la ventanilla de la puerta del conductor. La mujer era rubia con los ojos claros y tenía los labios de un color rojo tan remarcado, que era imposible no fijarse en ellos.

La mujer movió los labios pero no oyó que saliera ni un solo sonido a través de ellos. El cristal subido de la ventanilla se lo impedía. Hizo el amago de abrir la puerta para salir del coche, pero la mujer apoyó la mano en la puerta y se lo impidió. Con la sonrisa transformada en puntos discontinuos sacó un revolver del bolso y le apuntó. Ella le ordenó que bajara el cristal de la ventanilla.

-¿Me recuerdas? -dijo la mujer.

Se quedó parado durante segundos sin dejar de mirarla, hizo memoria pero no reconocía aquella cara.

-Hace tres años me violaste en un parking subterráneo del centro de la ciudad. Hace dos, después de juicios que llegaron a nada, aceptaste someterte a un experimento. Borrarían esa parte de bastardo que hay en ti, incluso borrarían de tu memoria todos los recuerdos de tus ‘actos’, de tus ‘víctimas’. Nunca pensé que fuera tan efectivo. Lo cierto es que yo me sometí al mismo tratamiento, después de interminables horas en psicólogos, en psiquiatras y demás jode-mentes. La mía estaba muy jodida ya después de tu ataque. Y hasta hace una semana funcionó. Funcionó de verás y he estado llevando una vida normal, llevando al parque a mis niños, y haciendo el amor con mi marido sin pensar en él como una abominación que intenta penetrar en mi cuerpo. Hasta hace una semana. Todos los recuerdos me vinieron de golpe como un torbellino. Como una jodida tormenta eléctrica estallando en mi interior, con toda la mala leche del mundo. Sentí miedo, sentí asco, sentí odio, todo multiplicado por un millón. Así que pensé en venir y matarte, pues me dije que ya que no puedo deshacerme de esta mierda, me desharé del que me la ha causado. Mi yo pequeñita y buenecita me dice que eso no reparará el daño, pero ¿sabes qué? He mandado a mi yo buenecita a la puta mierda y creo te voy a pegar un tiro en la cabeza hijo de puta.

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