Aaaaatchus

Publicado: 16 marzo, 2018 en Miscelanea, Relatos
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Se resistió a tragarse las pastillas de golpe. Su garganta le decía que no. Sacó un letrerito de neón a través de su boca rezando:

UNA A UNA, NO ABUSES.

Maldita sea, parecía una niña, poniendo pegas para tragarse unas píldoras.

Estornudó. Se dio cuenta de que estaba sola en casa cuando sintió frio y no encontró nadie para arroparla, para prepararla algo de sopa de pollo, para mimarla, para hacer un masaje en los pies y darle un beso en la frente.

No oiría aquello de:

Tienes fiebre, te voy a poner el termómetro.

Tampoco aquello de:

No te preocupes cielito, te traeré un paño mojado y lo pondré en tu frente, eso hará que te baje.

¡¡¡¡¡Aaaaatchus!!!!!

Jesús cielito.

No, ni Jesús cielito, ni ostias en vinagre. Estaba tan sola como la una menos cuarto. Un sándwich de queso estaba más acompañado que ella.

Pensó en llamar a Madre. Y cuando pensó que las palabras de Madre serían el resultado de mezclar gritos con llantos, desistió de la idea. Hacia cinco años había discutido con ella por…… ¿qué era? No lo recordaba, pero era algo importante, y estaba segura de tener la razón, pero Madre nunca quiso reconocerlo. Madre era tan terca como ella. Y su orgullo, el de ambas, valía su peso en oro.

Apaga las luces Marta, se dijo, mañana será otro día.

Tragó una pastilla y luego la otra con un vaso de leche.

Se acostó y rezó para despertarse algo más despejada, algo más viva, y un poco menos borracha de virus.

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