Desvio de atención

Publicado: 5 marzo, 2018 en Miscelanea, Relatos
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“Hay un gato que no deja pasearse por las nubes de mi cerebro, maúlla y maúlla y engorda y engorda. Hasta que su barriga explota lanzando decenas de pequeños gatitos. Una lluvia peluda sobre mí, cayendo como copos de avena en mi tazón de leche. Meto la cuchara y los devoro.”

Deja de escribir en la servilleta de papel cuando se da cuenta de que le están hablando.

-Eh Jerry, ¿me estás escuchando?

-Claro –sonríe y miente.

-Mañana tengo que llevar al crio al médico.

-¿Está bien?

-Sí, no es más que un examen rutinario, se lo hacen cada seis meses. ¿Qué me dices de ti?

-Yo….

Gira la mirada, hay un hombre sentado junto a la barra. Juguetea con un palillo entre los dientes. Se lo tragará, caerá en su interior y se quedará encajado en las tripas, morirá de agonía, morirá de….

-Iré a comprar, luego subiré a casa, me tomaré una cerveza, saldré al balcón, le lanzaré un trozo de carne seca a un gato que siempre ronda bajo mi ventana y…..

Jerry desvía la mirada hacia la puerta de la cafetería acaba de entrar una mujer, lleva el paraguas en la mano, tiene el pelo mojado y está visiblemente enojada. Le suena el móvil, no para de sonarle, lanza el paraguas al suelo y coge el móvil, contesta con un “te he dicho que llegaré tarde, no, no me importa, te llamo luego, ahora no” y lo apaga, se acerca a la barra y pide un café, el camarero lanza una mirada al paraguas de la mujer, tirado, mojado, formando un ligero charco bajo él. “¿No piensa recogerlo?”

-¡Jerry!

-¡Perdona! No tengo idea de qué voy a hacer, no tengo nada planeado. Surgirá algo, siempre surge.

-Deberías llamar a Julianne.

-Tal vez…

“Puedo oír el tic-tac de un reloj sonando, es un reloj gigantesco, es el King-Kong de los relojes y se acerca poco a poco, se oyen sus pisadas, suenan sus bigotes, está a punto de salir del lavabo, y alzando sus metálicas cejas nos dirá, nos dirá…. vuestro tiempo ha llegado, y escupirá sus minutos sobre nosotros, hiriéndonos de muerte.”

-Jerry, tengo que irme, hoy pago yo, ¿vale? –la mujer sonríe, puede ver como los ojos de su amigo están idos, en otra lugar, en una galaxia muy, muy lejana.

-Vale, pero la próxima es mía.

Jerry y Snowie se levantan de la mesa. Fuera llueve a cántaros.

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