El Baile

Publicado: 22 febrero, 2018 en Miscelanea, Relatos
Etiquetas:

pexels-photo-843256.jpeg

Ella se acerca, se acerca a mí, por detrás, como un fantasma, uno bello, sin cadenas y con pisadas descalzas se inclina junto a mi oído derecho. Respiro su aliento, es agradable, huele a hierbabuena, sus ojos almendrados se fijan en la máquina de escribir y me pregunta, “¿qué escribes?”. Sonrío y en mi silencio, ácido, delicado, suave y lleno de contenido si sabes leerlo, y ella sabe cómo hacerlo, me giro y la miro, con esa mirada cuya intensidad puede incluso molestar y la desvío un poco para no dañar sus ojos que me envuelven, que me hechizan. Saco el papel de la máquina de escribir y se lo enseño. Ella no tarda ni medio segundo en leer las letras esculpidas en la hoja. Su pregunta vuelve a surgir de unos labios color caramelo, impaciente intento besarlos pero ella me aparta y la pregunta “¿Qué escribes?” se convierte en su espada y su escudo. Me resisto a darle una respuesta, lo hago abriendo los brazos y haciendo una reverencia, “¿Quieres bailar?”, le pregunto. Lanza la hoja de papel al aire, bailamos y sobre nosotros una lluvia de palabras cayendo desde el cielo, nos cubre con adjetivos, con verbos, con preposiciones, nos cubre con sujetos y con predicados, sacudo de su cabello párrafos enteros mientras giramos y giramos por la habitación riéndonos del mundo y de su significado, ¿estamos aquí? ¿No lo ves mi amor?, todo cambia mientras estamos juntos, bajo nuestros pies, todo cambia y ya no hay suelo, es una danza alocada llena de risas, bailamos en tus sueños y en los míos, ¿acaso no son los mismos? Tú me llamaste, yo acudí,  y mientras , seguimos bailando, transportándonos a una carretera solitaria, a una noche, a un vehículo en marcha, a una decisión entre derecha e izquierda, yo digo izquierda, tú derecha, y todo va bien porque aunque nuestros caminos sean diferentes tarde o temprano volveremos a encontrarnos, está escrito, en algún lugar, tal vez en una roca perdida en el tiempo, así que dame tu mano, toma la mía, y bailemos, brindemos, gritemos, arrojemos todo el lastre hasta elevarnos, ascendamos, hasta que tú y yo seamos uno, hasta que bebamos juntos del manantial de las nubes y probemos su crema y saltemos sobre su algodón, como dos niños jugando a querer.

¿Estamos aquí?, eso me repites.

¿No lo ves, mi amor?, eso te digo.

La música no ha parado, y no parará mientras tu mirada de complicidad me agite el corazón, que palpita, que arde, que es un gran incendio, que me abrasa. Me quema quererte, pero te quiero, y esa redundancia viaja por mis venas a una velocidad que no puedo parar, que no quiero parar. Estamos aquí, estamos bailando, bailando entre tinieblas, con las manos desnudas, la tuya y la mía, como debe de ser y entonces, en tus ojos, allí donde encuentro todas las respuestas,  la veo, veo la frase, me acerco, te beso y la frase pasa de tu boca a la mía, la trago como la refrescante fruta que es, la absorbo y por fin, sé como continuar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s